La transparencia y la promoción del control social de los bienes públicos, están entre nuestros valores, no solo para exigirlos a otros, sino también, para aplicarlos en nuestra organización; por eso cada año presentamos nuestro Balance Social y lo acompañamos de estrategias comunicativas que faciliten una amplia comprensión de nuestra actuación institucional.
Respaldar la institucionalidad de paz, la expresión más fidedigna del deseo de quienes por años padecieron el conflicto, es la manera en que, siguiendo con la etimología, podremos soldar y consolidar, en el sentido de “cerrar una herida”, para transformar lo vivido.
... hoy no se trata solo de avanzar, también tenemos el reto de no seguir retrocediendo, y para ello, es indispensable que las evaluaciones sobre las afectaciones de la pandemia incluyan siempre un análisis de género, y en consecuencia, las soluciones que se planteen contemplen acciones diferenciadas para atender a las niñas y a las mujeres.
Llamamos a todas las organizaciones sociales y ciudadanía en general a fortalecer el trabajo colectivo en pro de la justicia, la democracia y la paz. Si bien el panorama puede ser desolador, no representa una novedad; en distintas épocas de la historia del país y de la ciudad, hemos enfrentado tinieblas e incertidumbres, logrando siempre articularnos para transformar el rumbo de los hechos. Este es otro de esos momentos en que es necesario reafirmar que el futuro se construye mucho mejor entre todos y todas.
“La auténtica riqueza o progreso de un país sólo puede plantearse centrando la mirada en el bienestar que poseen los individuos concretos de dicho Estado, revisando si existe justicia social, si todos y cada uno de los sujetos gozan de unos mínimos de calidad de vida, si no se limitan a sobrevivir, sino que disfrutan de lo que podríamos llamar una vida decente”. Martha Nussbaum.